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domingo, 8 de febrero de 2009

Advertencia tardía

El año 1975, Norman Jewinson dirigió una adaptación a la gran pantalla del cuento de ciencia ficción ‘Roller Ball Murder’, de William Harrison. En él, un mundo controlado por grandes compañías ha dejado de librar guerras para celebrar partidos de un deporte llamado rollerball.
Al diseñarlo, se intentó que fuese brutal y monstruoso, sin piedad, aunque se diseñó tan bien que el equipo de rodaje disfrutaba jugando a una versión atenuada, sin muertes ni lesiones.
Otros que disfrutaron de este deporte, en su versión bárbara, fueron los extras que interpretaban al público. Tanto que desde el estudio se planteó la idea de iniciar una liga profesional de rollerball. Una liga real de un deporte diseñado para ser símbolo de una sociedad brutal y decadente, donde un público inhumano disfruta del sufrimiento de la batalla entre estos jugadores.
Al director no le hizo demasiada gracia la idea. Al fin y al cabo, él pensaba que el rollerball sólo era una exageración de los males de la sociedad del momento.

jueves, 29 de enero de 2009

Antropología y Facebook

Desde que Facebook se ha puesto de moda, los medios han ido haciendo pequeñas incursiones para tratarlo. Las primeras, como siempre, eran alertas. Facebook suponía una brecha de seguridad en los ordenadores, que los aniquilaría y electrificaría el teclado.
Oh, y haría que nos echaran del trabajo.
Después, los opinadores, como Monzó y su alegría al enterarse de que alguien ya gestionaba su identidad en Facebook, y los antropólogos, explicando la revolución que supone para la comunicación: Reencontrar viejos amigos, álbumes en línea que exponen nuestra intimidad, regalos y encuestas como forma amistosa de relación en diferido...
Yo propongo llevar estas interacciones novedosas al extremo. ¿Qué pensarían los antropólogos del grupo “Quiero tirarme a tu hermana”, al cual uno invitaría a todos los que disponen de una atractiva pariente fraterna? ¿Y qué interesantísimas reacciones tendrían los hermanos de las afectadas? ¿“J te ha mandado una nueva aplicación, “Paliza on-line”. Aceptar, Ignorar, Bloquear”?

viernes, 23 de enero de 2009

Una vez en la cima, solo queda descender

Que sí, que ya lo sé... Obama es presidente de los Estados Unidos. ¡Y el primero que es negro! Si ha podido ganar allí las elecciones, lo más probable es que el nivel de racismo del país sea mucho menor. Y cuanto menos racismo, mejor.
Pero ya está, ¿Eh? No comprendo por qué lo tratan como si fuese una especie de mesías. ¿No es el presidente? Pues, tarde o temprano, acabará siendo “el malo”.
Su antecesor, George W. Bush, ha sido el malvado de la película hasta el punto de volverse un personaje pop, con incluso una serie de televisión, “That’s my Bush!” dedicada en exclusiva a parodiarlo, y ha sido conocido como un ser tonto y malvado. Que fuese “el malo” no extrañaba a nadie, y no podía ser otra cosa que un líder odiado.
¿Pero cómo será la caída del nuevo líder, el salvador descendido de los cielos para salvarnos... y que al final no será más que otro presidente?
El pobre ya estaba condenado desde el principio. Cuando haga algo bien, será lo que se esperaba. Y cuando haga algo mal...

lunes, 5 de enero de 2009

Todd y Toby

Tengo amigos comunistas.
Sí, también tengo amigos de izquierda moderada y amigos de centro. Algunos que tiran hacia la derecha y otros que rozan el ser facha. Tengo amigos más bien progresistas, amigos democristianos, amigos reaccionarios y amigos retrógradas. Tengo amigos españolistas y también amigos catalanistas. Tengo amigos despistados, con una ideología difusa y sin sustancia. Amigos desengañados por la política, que reniegan de ideologías. Amigos flower-power y amigos militaristas.
Pero no quiero hablar de ninguno de estos. Los que me interesan son mis amigos comunistas. Porque somos amigos, buenos amigos, y compartimos muchas vivencias, muchos ratos, muchos sentimientos... Pero lo hacemos en tiempos de paz. Como en la amistad disneyana de un pequeño zorro y un perrito cazador, cuando el enfrentamiento no existe la amistad es posible.
¿Pero qué ocurrirá cuando la situación cambie? ¿Si degenerase en revolución, cómo sería posible la amistad cuando, como burgués, soy el enemigo?