Hoy empezaba la nueva campaña de E-Cristians, la respuesta pro-Dios a esos anuncios ateos de marras, el tema del que más he hablado a parte de Palestina e Israel. La estrategia, estilosa, es la de utilizar una cita de Ghandi, empezando quizás una secuencia de citas célebres sobre la espiritualidad y, concretamente, la divinidad.
Sin embargo, de los tres carteles que iban a empezar a circular hoy, uno estaba instalado en un autobús que no ha salido porque se ha averiado y el otro era demasiado grande para el modelo de vehículo al que se supone que debía ir pegado... Sólo uno ha podido pasear por la urbe.
Pobres E-cristians. Cierto, si son creyentes progresistas e inteligentes (aunque no tengo pruebas a favor de esta teoría y aún no he decidido donde les sitúa contraatacar), lo que ha ocurrido hoy no les debe haber desanimado demasiado... Pero si son supersticiosos y estúpidos, la campaña está condenada. ¿Como iban a seguir apoyándola después de un mensaje tan claro de Dios? “De Anuncios Nada”.
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martes, 20 de enero de 2009
lunes, 19 de enero de 2009
Las razones divinas
En Roma han prohibido el análogo italiano a la campaña pro-ateísmo de la que hablaba hace unas semanas. Se trata de un eslogan mucho más agresivo, que querían destinar a los autobuses que pasan cerca del Vaticano, y no peca del defecto que le encontraba a la versión española. Dice “La mala noticia es que Dios no existe. La buena es que no lo necesitas.”
Aunque no puedo encontrarle errores formales al mensaje, claro y directo, de algún modo irracional, como creyente, me repele. Y, al leerlo, mi cerebro identifica como concepto erróneo eso de que no necesitas a Dios. “Dios es necesario, cientos de culturas lo avalan” me he dicho, “y en el artículo de hoy enumeraré las razones”.
Pero, ah, el límite de mil caracteres me impide anonadar a mis lectores con mi larga y exhaustiva lista.
Y pobre del que se le ocurra decir que no se me ha ocurrido ninguna razón sobre la necesidad de Dios. Porque no ha sido el caso. No señor. No he reflexionado sin llegar a ningún resultado.
¿No seria muy triste?
Aunque no puedo encontrarle errores formales al mensaje, claro y directo, de algún modo irracional, como creyente, me repele. Y, al leerlo, mi cerebro identifica como concepto erróneo eso de que no necesitas a Dios. “Dios es necesario, cientos de culturas lo avalan” me he dicho, “y en el artículo de hoy enumeraré las razones”.
Pero, ah, el límite de mil caracteres me impide anonadar a mis lectores con mi larga y exhaustiva lista.
Y pobre del que se le ocurra decir que no se me ha ocurrido ninguna razón sobre la necesidad de Dios. Porque no ha sido el caso. No señor. No he reflexionado sin llegar a ningún resultado.
¿No seria muy triste?
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martes, 13 de enero de 2009
Hasta los Dvds hacen fintas
En el Fnac encontré tres versiones del Dvd ‘Wall·E’. La básica, la especial y la supermegaguay de coleccionista, la que compré. Una caja de alta calidad, dos Dvds llenos de comentarios, documentales y cortometrajes a porrillo y ¡Hasta una bolsita llena de semillas!
Meto el Dvd en el aparato y me encuentro con un cuidado menú animado. Elijo las opciones (“inglés” y “ver película”).
Y aquí el Dvd megaguachis la pifia. No reproduce lo que le he pedido, sino publicidad de próximos estrenos Disney en Dvd y blu-ray. Largos, muy largos.
¡Y después, regresa al menú principal!
Para ver lo que quería (y esto sucede con la película, los documentales y los cortos), debo volver a elegir, tragándome de nuevo los menús animados. Y entonces sí, ya se puede.
Es una molestia, una extraña estrategia para hacernos ver los trailers... Aunque, para ello, no comprendo por qué no los ponen antes del menú. ¿De verdad tiene que pagar uno la versión más cara para que lo mareen así? ¿Cómo será la versión básica?
Meto el Dvd en el aparato y me encuentro con un cuidado menú animado. Elijo las opciones (“inglés” y “ver película”).
Y aquí el Dvd megaguachis la pifia. No reproduce lo que le he pedido, sino publicidad de próximos estrenos Disney en Dvd y blu-ray. Largos, muy largos.
¡Y después, regresa al menú principal!
Para ver lo que quería (y esto sucede con la película, los documentales y los cortos), debo volver a elegir, tragándome de nuevo los menús animados. Y entonces sí, ya se puede.
Es una molestia, una extraña estrategia para hacernos ver los trailers... Aunque, para ello, no comprendo por qué no los ponen antes del menú. ¿De verdad tiene que pagar uno la versión más cara para que lo mareen así? ¿Cómo será la versión básica?
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