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sábado, 7 de febrero de 2009

¡Cuidado, hijo!

A veces, las madres nos aconsejan que nos pongamos la bufanda, y nosotros pasamos... para helarnos después en plena calle.
Esas son las veces en que las madres tienen razón. Pero, muchas otras veces, hacen advertencias que se vuelven estúpidas de obvias que son. Lo siento, madres del mundo, pero es verdad... a veces avisáis de unas cosas que son tan ridículas como si nos dijerais que “no te caigas” cuando estamos perdiendo el equilibrio. No, dejad de mirarme con esa mueca de madre enfadada. Es cierto.
Por eso, cuando ayer vi el cargador de la máquina de afeitar de mi hermano, no pude evitar pensar en ellas. Porque, en el cable, había una etiqueta, con un solo gráfico, una sola advertencia lo bastante importante para no estar solamente en el librito de instrucciones. El pictograma muestra el cable del enchufe, unas tijeras a punto de cerrarse sobre él y una señal de prohibición.
¡“No cortar el cable”!
¿Quién ha dejado que su madre se encargue de las advertencias de seguridad de esta máquina de afeitar?

martes, 27 de enero de 2009

Por Snoopy

Cuando me contaron que Obama había jurado su cargo por segunda vez, un día después, en la Casa Blanca, me hicieron sonreír. “Es como una copia de seguridad.”, me dijeron, “Típico de los americanos.”
Tuvieron que pasar un par de días para que me diese cuenta de algo. Entrando en la lógica del juego de los juramentos –otra cosa es que nos la creamos-, Obama se comprometió a hacer X en su primer juramento.
¿Qué clase de valor tiene ese juramento si al día siguiente jura otra cosa? Además, el juramento público no siguió la fórmula exacta, hubo un pequeño error. El segundo sí que la seguía... y eso significa que, por las buenas, anuló el juramento anterior por uno que, aunque levemente, era distinto.
¿Qué le impide coger al día siguiente y jurar lo opuesto? ¿O jurar algo nuevo cada día?
Un juramento no son más que palabras, que nunca podrán limitar realmente las acciones del presidente más poderoso del planeta. Pero si jugamos a jurar, ¿Por qué cargarse en cuestión de horas las reglas del juego?