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lunes, 5 de enero de 2009

Dos puños distintos

Dos de mis conocidos comunistas me hacen pensar. Ambos son hombres de edad parecida, padres de familia, y viven en la misma ciudad.
Uno es un taciturno y sesudo. Si se le pincha, habla de política apasionadamente, pero, en general, vive su ideología con discreción absoluta.
El otro es efusivo y parlanchín. Cuando habla de política, lo hace a todo volumen, a base de chistes y machaconería, recurriendo a opiniones de eruditos a los que conoce gracias a su sociabilidad. Pero, viendo como vive, la cosa chirría. Una gran casa, ropa cara, ordenadores cada vez más potentes, pantallas más grandes, altavoces más ruidosos...
De haber una revolución proletaria, el primero podría unirse a los sublevados con un saludo y un pequeño gesto con el puño.El segundo haría lo que un viejo vestido de adolescente, que pretende salir de fiesta en el local de moda entre los jóvenes. Pero no estamos hablando de salir de fiesta. Una revolución es cosa seria, y las consecuencias de estar donde no te toca, también.

Todd y Toby

Tengo amigos comunistas.
Sí, también tengo amigos de izquierda moderada y amigos de centro. Algunos que tiran hacia la derecha y otros que rozan el ser facha. Tengo amigos más bien progresistas, amigos democristianos, amigos reaccionarios y amigos retrógradas. Tengo amigos españolistas y también amigos catalanistas. Tengo amigos despistados, con una ideología difusa y sin sustancia. Amigos desengañados por la política, que reniegan de ideologías. Amigos flower-power y amigos militaristas.
Pero no quiero hablar de ninguno de estos. Los que me interesan son mis amigos comunistas. Porque somos amigos, buenos amigos, y compartimos muchas vivencias, muchos ratos, muchos sentimientos... Pero lo hacemos en tiempos de paz. Como en la amistad disneyana de un pequeño zorro y un perrito cazador, cuando el enfrentamiento no existe la amistad es posible.
¿Pero qué ocurrirá cuando la situación cambie? ¿Si degenerase en revolución, cómo sería posible la amistad cuando, como burgués, soy el enemigo?